miércoles, junio 23, 2004

¿Por apaños? Por mediocres



Aseguran muchos de los enviados especiales a Oporto que no hubo apaño entre escandinavos. No obstante, las manos blandas del portero danés Sorensen, espléndido hasta la jornada de ayer, abren todas las dudas. Posiblemente nunca sabremos lo que pasó. En cualquier caso, esta Italia de Trapattoni se ha ahogado en su propia mediocridad. Ha muerto de italiana. El fútbol amable de suecos y daneses mereció mejor suerte que su tacañería. Y eso que ayer a los italianos le birlaron dos penaltis claros. El mundo al revés, vaya. De todos modos, Italia lleva 22 años sin levantar una copa. Por su propio bien, y por la salud de quienes vemos los partidos, esperemos que Lippi (próximo seleccionador, se dice) se replantee esta filosofía (¿filosofía?) que, según algunos, privilegia el resultado frente al buen juego. Ya lo vemos.

3 Comments:

Blogger Marcel said...

Y en pocos minutos mi Alemania también se va a ir :-(

Saludos.

www.mblog.com/marcel

10:24 p. m.  
Blogger airranz said...

Si Marcel, tu Alemania ha caido, pero con bastante dignidad.

Sobre lo que cuenta Miguel sobre Italia. Si ponen a Lippi ya sabemos a que atenernos. Orden, presión y derroche físico. Sin embargo desde que apareció Ancelotti con Pirlo debajo del brazo, algo está cambiando en Italia

10:51 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

De verguita (para hacer uso de ese versátil modismo maracucho), Italia siempre llega a las grandes Copas. De verguita gana y de verguita, incluso perdiendo, pasa a la siguiente ronda. Alguna vez llegué a pensar que Dios vestía camiseta azul y que en cada Mundial y Eurocopa San Pedro reencarnaba en el portero azzurro como un severo cancerbero que custodia su meta como si de la puerta del cielo se tratase.

Esta vez no fue así. Italia se va de Portugal, a pesar de haber vencido hoy. De nada sirvieron los goles tardíos porque tardíos fueron. Ahí quedó Cassano devastado tras enterarse, en medio de su celebración por el 2-1 conseguido in extremis, que suecos y daneses igualaban con el temido 2 – 2 que los dejaba fuera. Un desconsolado Nesta, con las manos en la cintura, hundía sus ojos en el engramado a sabiendas de que no quedaba nada por hacer. Solo, en su arco, Buffon se llevaba las manos a la cabeza mientras trataba de digerir la noticia.

Los azzurri regresan a casa a pesar de no haber perdido nunca. Absurdo. La grande Italia termina con cinco puntos igual que Suecia y Noruega, pero queda tercera por diferencia de goles en el grupo más débil de esta Euro. ¿Más que absurdo? Sí. ¿Merecido? También.
El temible catenaccio fue abierto por Bulgaria, el equipo más goleado de la cita europea (DC -8) y que hasta el encuentro con los italianos no había podido marcar gol; en más de 60 minutos Italia no hizo nada, incluso con el marcador en contra. Del Piero reconciliado con la grama, estuvo más tiempo de cara a ella que de cara al gol, un frustrante y frustrado Vieri castigado a la banca entró sólo para ver balones pasar por arriba del travesaño. Incomunicación, pases errados, centros al vacío, cero fútbol. ¿Debo decir más?

Trapattoni, quien debe tener ñoquis por cojones, dice que Italia se va “con la testa alta”. Ojalá la suya fuera tan alta como para verla a la distancia y poder lanzarle todo lo necesario para hacer una ensalada capressa en su cara. Y es que un equipo que ni aun viéndose al borde de la eliminación es capaz de dejar de lado una estrategia mezquina basada en la defensa, que ya no le da resultado, merece irse y no precisamente con la testa arriba.

Y dirán que los dos nórdicos pactaron para dejar fuera a los tricampeones, como asegura un enfurecido Gigi Buffon a los medios. Y dirán que el penalti búlgaro no fue penalti. Y dirán que el árbitro ruso no le pitaba a Italia las faltas peligrosas, mucho menos dentro del área. Y dirán que la lluvia conspiró contra ellos. Y dirán muchas cosas y quizá sean ciertas todas; pero serán tan ciertas como que Italia no jugó al fútbol sino a la mediocridad y así, mis queridos (porque lo son) ragazzi, no se ganan las copas.

Mairim Gómez

5:52 p. m.  

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